Durante los meses fríos del año, pasamos más tiempo en espacios cerrados, ya sea en casa o en la oficina y, además, encendemos la calefacción prácticamente todo el día. Este hábito, aunque es necesario para el confort térmico, afecta de forma significativa en la calidad del aire interior de viviendas y oficinas. El aire seco o los espacios con poca ventilación, puede provocar molestias en la respiración, alergias o fatiga. Por ello, hoy te traemos las soluciones para saber cómo mejorar la calidad del aire interior en invierno.
¿Por qué la calidad del aire empeora en invierno?
Cuando las temperaturas bajan, empezamos a disminuir el tiempo de ventilación, cerrando ventanas para conservar el calor. Esto reduce la entrada de aire fresco y favorece la acumulación de CO2, polvo, humedad y bacterias. Asimismo, muchos sistemas de calefacción, como los radiadores o las estufas, resecan el ambiente, hecho que afecta en la comodidad térmica y en la salud respiratoria.
Los factores que ayudan en el deterioro del aire interior son:
- La falta de ventilación natural.
- El uso prolongado de la calefacción sin humidificación.
- La falta de mantenimiento de los filtros.
- El exceso de polvo o los contaminantes en el ambiente.

Soluciones prácticas para mejorar el aire interior
Si te preguntas cómo mejorar la calidad del aire interior en invierno, existen diversas soluciones prácticas que puedes aplicar en casa para mantener un ambiente saludable, cálido y equilibrado.
Ventila de forma inteligente
Abrir las ventanas unos minutos cada mañana (en la medida de lo posible en las horas templadas) ayuda a renovar el aire sin perder demasiado calor. Asimismo, también existen sistemas de ventilación mecánica controlada, conocidos como VMC, que permiten mantener las temperaturas interiores mientras el aire se renueva de forma automática.
Mantén una humedad equilibrada
El nivel ideal de la humedad relativa debe situarse entre el 40% y el 60%. Por debajo de ese rango, el aire se vuelve seco y puede causar irritación en garganta, ojos y piel. Los sistemas de climatización con control de humedad integrada son una excelente opción para hogares modernos.
Para ello, se puede utilizar humidificadores o plantas naturales que regulan y equilibran la humedad. También se debe evitar secar la ropa dentro de casa en esos casos que hay exceso de humedad.
Cuida de los filtros y revisa tu sistema de calefacción
Un sistema que tiene los filtros sucios o obstruidos no solamente reduce su eficiencia energética y su rendimiento, sino que puede aportar partículas de polvo en el aire.
En estos casos se recomienda limpiar y sustituir os filtros cada temporada y programar revisiones de forma periódica de los sistemas de calefacción y ventilación para garantizar un rendimiento optimo y un aire más limpio.
Apuesta por equipos eficientes y sostenibles
Las bombas de calor, los sistemas de aerotermia y los equipos inverter mantienen una temperatura constante con un consumo energético mucho menor que reduce los cambios bruscos de humedad. Asimismo, combinando climatización y ventilación, se mejora el confort térmico y la calidad del aire.
Controla la temperatura ambiente
Una calefacción elevada puede reservar el ambiente y aumentar el consumo. La temperatura ideal para los espacios interiores se sitúa entre los 20ºC y los 22ºC. Instalar termostatos programables o controles inteligentes ayuda a mantener la temperatura adecuada sin desperdiciar energía.

Cuáles son los beneficios de un aire interior saludable?
- Menor cansancio y más concentración: cuando el aire de una vivienda o una sala tiene un exceso de Co2, el cerebro recibe menos oxígeno. Esto provoca fatiga mental, somnolencia y falta de concentración. Un aire limpio y renovado, mejora de forma significativa el rendimiento y la sensación de energía, especialmente en el trabajo o estudio.
- Reducción de alergias y problemas de respiración: El aire interior puede acumular polvo, ácaros, moho o partículas que proceden de la calefacción o de los textiles. Una buena ventilación y el uso y filtros limpios ayudan a reducir alergenos y contaminantes, que minimizan los síntomas de alergia, tos seca o irritación nasal.
- Mayor confort y bienestar general: un ambiente en temperatura y humead (entre 20ºC y 22ºC y con una humedad del 40ºC-60ºC) evita la sensación de sequedad en la piel y las vías respiratorias. Esto se traduce en un mayor confort térmico, menos molestias físicas y una mujer percepción el ambiente tanto en casa como en el trabajo.
- Eficiencia energética y ahorro en calefacción: Mantener el aire limpio y los sistemas de climatización en buen estado también tiene un impacto económico. Cuando los equipos tienen los filtros sucios o con ventilación deficiente, consumen más energía para mantener la misma temperatura. Un aire saludable implica un sistema más eficiente, duradero y con menor gasto energético.
- Mantener el equilibrio entre temperatura, ventilación y humedad: Controla una temperatura adecuada, una ventilación regular y una humedad controlada. Cuando estos tres factores se combinan, el espacio se convierte en un entorno saludable, confortable y eficiente.
Como especialistas en climatización, calefacción y aislamiento, en Comfred te ofrecemos soluciones integrales para mejorar el confort térmico y la calidad del aire interior de tu hogar o negocio. Desde sistemas de ventilación mecánica hasta equipos de aerotermia o calefacción eficiente, te podemos asesorar según tus necesidades. Ahora que ya conoces los trucos para saber cómo mejorar la calidad del aire interior en invierno, ponlos en práctica y disfruta de un hogar más saludable y confortable.




