Tanto en hogares como en empresas, la elección entre calefacción eléctrica y calefacción de gas siempre ha sido un debate. Ambos tipos cuentan con ventajas y desventajas que han ido evolucionando en relación con los cambios en el precio de la energía, las políticas medioambientales y la innovación tecnológica. En 2025 la decisión es más compleja que nunca, debido a factores como la eficiencia energética, la sostenibilidad y el coste a largo plazo. Por ello, en este post nos centramos en la calefacción eléctrica vs calefacción de gas: ¿Cuál es mejor en 2025?

Diferencias entre la calefacción eléctrica y de gas
Coste de la instalación y mantenimiento
La instalación de la calefacción eléctrica suele ser menor: los radiadores eléctricos, los emisores térmicos o las bombas de calor requieren menos infraestructura y apenas implican obras. Además, los equipos modernos apenas necesitan mantenimiento, lo que deriva a una mayor comodidad y simplicidad, convirtiéndolo en una ventaja.
Por su parte, la calefacción de gas implica la instalación de una caldera, sus tuberías y las salidas de humos pertinentes, hecho que incrementa la inversión inicial. Además, también requiere revisiones periódicas que garanticen la seguridad, añadiendo un coste extra cada año. No obstante, para grandes viviendas o comunidades, el gas puede ser más rentable debido a su precio por kWh.
Consumo y eficiencia energética
Uno de los grandes avances de la calefacción eléctrica ha sido la eficiencia conseguida con las bombas de calor. Con su alto coeficiente de rendimiento, estos equipos son capaces de generar entre tres y cuatro veces más energía calorífica de la que consumen en electricidad. Esto convierte la electricidad en una opción cada vez más competitiva.
A su vez, la calefacción de gas también ha mejorado gracias a las calderas de condensación, que aprovechan el calor del vapor de agua en los humos para aumentar su rendimiento. Aun así, estos siguen dependiendo de un combustible fósil y no logran los niveles de eficiencia que ofrecen las tecnologías más modernas.
Impacto medioambiental
A medida que pasan los años, la sostenibilidad se ha convertido en un factor determinante. La calefacción eléctrica destaca por ser 100% renovable siempre que se alimente con energía solar, eólica o sistemas de autoconsumo fotovoltaico. Esto la convierte en una opción con bajas emisiones de carbono.
El gas natural, aunque se diferencia porque es más limpio que el carbón o el gasoil, emite dióxido de carbono y metano durante su extracción y uso. Además, Europa se encuentra en una transición energética que busca la reducción progresiva de la dependencia de este tipo de combustible fósil.
Confort y control
En términos de confort, la calefacción eléctrica tiene la ventaja de ofrecer una regulación precisa y flexible, según preferencia. Los usuarios pueden programar y controlar la temperatura de las habitaciones de manera independiente, que es muy útil en aquellos hogares que no utilizan todos los espacios. Asimismo, los sistemas inteligentes permiten optimizar el consumo y garantizar un ambiente confortable en todo momento.
Por su parte, la calefacción de gas proporciona la sensación de calor de forma uniforme y constante, muy útil en viviendas grandes o unifamiliares. Sin embargo, el control de ello es menos flexible y depende de un sistema centralizado.
Perspectiva económica en 2025
El precio de la energía se convierte en un factor clave en este post. En España, la electricidad es más cara que el gas, pero la tendencia es a la baja a causa del aumento de la producción de energías renovables y del impulso y conciencia del autoconsumo doméstico. Además, los hogares que cuentan con paneles solares pueden reducir de forma considerable el coste de la calefacción eléctrica.
El gas natural sigue estando sujeto a la volatilidad de los mercados internacionales y a los factores geopolíticos. Esto hace que se convierta en una opción más incierta a largo plazo, a pesar de que su coste actual es más bajo.

En conclusión, la decisión entre la calefacción eléctrica vs la calefacción de gas, para saber cuál es mejor durante este 2025 depende mucho de factores externos como el tipo de vivienda y también de las prioridades de los habitantes y usuarios de ellas. Podemos resumir que la calefacción eléctrica es más adecuada para aquellos que buscan eficiencia, un mantenimiento bajo y sostenibilidad, priorizando también su uso en pisos pequeños o medianos. La calefacción de gas sigue siendo interesante para viviendas grandes con instalación ya existente, aunque su futuro queda condicionado por la transición energética que estamos viviendo.
En definitiva, la tendencia apunta hacia el uso de la calefacción eléctrica durante los próximos años, no solo por las ventajas técnicas y económicas que comporta sino también por su alineación con los objetivos de sostenibilidad y descarbonización que serán los protagonistas en un futuro energético, muy próximo, en Europa.




