Beneficios de la calefacción por suelo radiante
Podemos destacar como beneficios de este tipo de calefacción:
- Confort y bienestar: La calefacción por suelo radiante crea un calor natural y uniforme que se distribuye de abajo hacia arriba, lo que garantiza un ambiente confortable en toda la habitación. Al no haber radiadores de forma visible, se eliminan las zonas frías y calurosas que pueden producirse con los sistemas más tradicionales.
- Eficiencia energética: Este sistema es más eficiente que los radiadores tradicionales, ya que funciona con temperaturas más bajas. La mayor eficiencia se debe a que el calor se distribuye por toda la superficie del suelo, permitiendo que trabaje de forma más eficaz y, por lo tanto, consuma menos energía. Además, puede integrarse con energías renovables, como bombas de calor o paneles solares, haciendo que aumente aún más su eficiencia.
- Estética y ahorro de espacio: Al no tener dispositivos de forma visible, la calefacción por suelo radiante ofrece un diseño más limpio de las estancias. Esto es valioso sobre todo en espacios pequeños u hogares modernos que buscan optimizar al máximo el espacio disponible.
- Mejor distribución del calor: El calor se distribuye desde el suelo, aumentando la sensación de confort. Esto se debe a que, en los sistemas convencionales, el aire caliente se acumula en la parte superior de la habitación. Con este sistema, en cambio, el calor se reparte de forma homogénea.
- Bajo mantenimiento: Este sistema destaca por su bajo nivel de mantenimiento. Aunque hay que hacer algunas revisiones, como cualquier sistema. Entre ellas, la limpieza de los sistemas hidráulicos para asegurar que no haya fugas o acumulaciones de aire y la verificación de cables y conexiones.
Instalación de calefacción por suelo radiante
Antes de instalar un sistema de calefacción por suelo radiante, es esencial tener en cuenta algunos aspectos:
- Tipo de suelo: El mármol la cerámica o el parque laminado son más aconsejables para este sistema debido a su capacidad de transferir el calor. En cambio, suelos de alfombra o madera maciza pueden ser menos adecuados, ya que actúan como aislantes y dificultan la transmisión del calor.
- Aislante térmico: La instalación de un aislante adecuado bajo el sistema de calefacción es crucial para evitar que el calor se pierda hacia abajo y se maximice la eficiencia.
- Espacio disponible: Este sistema necesita una cierta altura para alojar las tuberías o los cables, por lo que en casas ya construidas puede ser necesario realizar modificaciones en el suelo. Esto puede incluir elevación del suelo o remodelación de las superficies.
También podemos destacar dos tipos de instalaciones:
- Bajo el suelo: este es el sistema más común. Consiste en instalar las tuberías o cables en una capa de mortero o cemento, lo que permite una distribución uniforme del calor. Es adecuado para nuevos edificios o renovaciones importantes.
- Sobre el suelo: En este caso, las tuberías o los cables se instalan sobre una base que se coloca encima del suelo existente. Este tipo es menos invasivo y se utiliza principalmente en reformas o renovaciones de viviendas ya construidas.
Coste y tiempo de instalación: La instalación de este tipo de sistema requiero esfuerzo y un coste más alto que otros sistemas, ya que implica modificaciones del suelo. Dependiendo de la complejidad del proyecto, los costes pueden ser elevados, aunque los ahorros en energía a largo plazo compensan esta inversión inicial.
El tiempo de instalación varia, pero generalmente suelen ser semanas, dependiendo del tamaño del área y del tiempo de construcción.