¿Qué es un desfangador magnético?
Un desfangador magnético es un dispositivo diseñado para eliminar las partículas de metal y sedimentos que se acumulan en los sistemas de calefacción y refrigeración. Estas partículas pueden ser restos de soldaduras, oxido, cal o partículas finas que, si no se eliminan, pueden dañar componentes clave del sistema, como las bombas, intercambiadores de calor y válvulas.
Este tipo de desfangador utiliza un sistema magnético para atraer y retener las partículas ferrosas en el agua, evitando que circulen por el sistema. Al mantener los sistemas limpios, los desfangadores magnéticos contribuyen a mejorar la eficiencia energética y prolongar la vida útil del sistema.
Estos dispositivos tienen un papel fundamental en lo relacionado con la protección y mantenimiento de los sistemas de climatización, ya que aseguran un correcto rendimiento que permite reducir en los costos de mantenimiento.
¿Cómo funciona un desfangador magnético?
El principio de funcionamiento de un desfangador magnético es simple, pero muy eficaz. El dispositivo cuenta con imanes potentes que se colocan en las tuberías o conductos del sistema de calefacción o refrigeración. Cuando el agua fluye a través de la tubería, las partículas metálicas presentes en el líquido son atraídas por el campo magnético generado por el desfangador. Estas partículas se agrupan en el interior del desfangador, donde se almacenan sin que interfieran con el resto del sistema.
La ventaja de este sistema es que no requiere productos químicos ni procesos complicados de mantenimiento, lo que lo convierte en una solución ecológica y económica.
Beneficios de los desfangadores magnéticos
El uso de desfangadores magnéticos ofrece una serie de ventajas importantes para los sistemas de calefacción y refrigeración:
Filtración: Utilizan imanes de alta intensidad que capturan y retienen las partículas metálicas que se encuentran en el liquido.
Protección del sistema: Al eliminar las partículas metálicas y los sedimentos, los desfangadores magnéticos protegen las bombas, válvulas y otros componentes, evitando el desgaste y los fallos prematuros.
Mejora de la eficiencia energética: Con menos residuos en el sistema, el flujo de agua se mantiene óptimo, lo que mejora la transferencia de calor y, por ende, la eficiencia energética del sistema.
Reducción de costes de mantenimiento: El mantenimiento preventivo se facilita, ya que la acumulación de residuos disminuye, y la necesidad de reparaciones costosas se reduce considerablemente.
Prolongación de la vida útil: Al mantener el sistema limpio, se reduce el riesgo de corrosión y otros daños, lo que contribuye a alargar la vida útil de los equipos.
Ecológico y fácil de mantener: No requiere el uso de productos químicos y su mantenimiento es mínimo, lo que lo convierte en una opción amigable con el medio ambiente.