Cuando se trata de climatizar una sala o espacio, es importante conocer cuáles son las diferencias entre el aire acondicionado convencional e inverter, puesto que esto influye directamente en el consumo energético, el confort y la vida útil del equipo. En este artículo, nos centramos en explicar en qué se distinguen ambos sistemas y conocer cuál de ellos es la mejor opción teniendo en cuenta cada una de las necesidades.
¿Qué es un aire acondicionado convencional?
El aire acondicionado convencional es aquel que funciona de manera on/off, lo que significa que el compresor trabaja a total potencia hasta conseguir la temperatura marcada y, en cuanto la alcanza, se apaga por completo de forma automática y se vuelve a encender cuando detecta que la temperatura ha cambiado, para volver a establecer el clima deseado.
Este proceso, aunque es muy cómodo para los inquilinos de las viviendas, oficinas… genera picos de consumo eléctrico, ya que cada arranque implica una fuerte demanda de energía. Asimismo, al encenderse y apagarse constantemente, el desgaste del compresor es mayor, reduciendo su vida útil.
¿Qué es un aire acondicionado inverter?
Por otro lado, el sistema inverter regula la velocidad del compresor de forma continua. Por lo tanto, en lugar de apagarse y encenderse, modula su potencia para mantener de forma estable la temperatura del ambiente, sin cambios repentinos ni bruscos. Eso se traduce en una mayor eficiencia energética, una vida útil más larga debido a su menor desgaste y una climatización más confortable.
Gracias a este sistema, se consigue:
- Mayor eficiencia energética: Con hasta un 40% de ahorro respecto a los sistemas convencionales.
- Mayor confort térmico: Al evitar oscilaciones bruscas de la temperatura.
- Funcionamiento más silencioso: Ya que el compresor trabaja a baja velocidad durante más tiempo.
- Menor desgaste mecánico: Alargando su vida útil.